El mismo impulso que te hace sacar la calculadora del móvil para comprobar que sí, menos mal, 1+1 siguen siendo 2; ¿no será el mismo que te lleva a sacar el móvil en medio de una fiesta para sacar una foto en vez de sólo pensar en bailar y pasártelo bien? ¿O a decirle a todo el mundo que te dispones a salir a correr y hasta la marca de tus zapatillas?Y ya no digamos si al final no te rajas y corres de verdad.
A lo que me refiero es que las nuevas tecnologías nos han traído nuevas formas de hacer las cosas, de enfocarlo todo, de relacionarnos; y sobre todo han creado el impulso de adaptarnos a ellas. Es una nueva forma de comportarse tanto en privado como en público, la revolución más silenciosa de todas las que han traído las máquinas. Mis abuelos, o mis padres, no entienden que cuando salgamos llevemos todos el móvil y lo estemos mirando constantemente. "Si ya estás con tus amigos, ¿por qué os vais a poner a hablar con otros mientras?¿Cuando veas a los otros te pondrás a hablar con los de hoy?" ¿Por qué no disfrutar de la gente que tienes al lado, y no al otro lado pero de una pantalla?
Las nuevas tecnologías no son sólo que ahora dispongas de más medios, sino más que nada que los hagas tuyos, que los incluyas en tu día a día con los efectos que eso tenga. Hoy en día es ya una realidad, ahora sólo queda seguir descubriendo más consecuencias inesperadas de las nuevas tecnologías.
¿O es que alguien esperaba que algún día pudiéramos plantearnos siquiera ponernos a compartir con amigos selfies a 500 metros de altura?



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