Uno de los espacios en los que más se
nota cualquier avance, ya sea porque te va a tocar estudiarlo o
porque hasta le puedes sacar partido, es en la educación. Las TIC,
cómo no, también han acabado desarrollando su lado educativo,
convirtiéndose en una grandísima ayuda tanto para los que enseñan
como para los aprendemos.
Si hablamos del uso de tecnologías en
la universidad lo primero que se nos viene a la cabeza es cómo
prácticamente en todas las clases se trabaja a partir de
presentaciones (aunque algunas de reciente tienen poco), o cómo cada
vez más profesores se manejan a través de plataformas digitales
para hablar con sus alumnos, colgar apuntes, mandarles trabajos...
Desde luego más de una vez no nos ha alegrado tanto eso de que ni un
fin de semana podamos estar totalmente desconectados de clase.
Sin embargo, y aunque los alumnos desde
luego ya hemos incorporado las TIC a nuestras vidas, ¿las hemos
incorporado a esa parte de nuestra vida que es la universidad?
Casi es una pregunta retórica. Es
imposible entrar en una clase y no ver a alguien con ordenador,
tablet, lo que sea; y de hecho ahora prácticamente lo raro es tomar
los apuntes a mano. O usamos también presentaciones para hacer
nuestros trabajos, innovamos el formato para hacerlos (por ejemplo,
este trabajo en forma de blog), disponemos de más información y
medios para estudiar... y una última novedad para los universitarios
que no vemos día a día, y precisamente ahí está su gracia: la
universidad a distancia.
No es un fenómeno novísimo, de hecho
existe ya desde alrededor de los 90, aunque sí es reciente en España
su incorporación real a las universidades, siendo toda una referencia la UNED. La universidad a distancia, de eso sí no hay
duda, es inseparable de las TIC; y aunque para los estudiantes
presenciales no sea tan obvio, supone toda una revolución de
posibilidades en los estudios.
¿Cómo iba a poder antes una mujer de
40 años, madre de familia y con trabajo, sacarse por ejemplo la carrera de
Derecho? ¿O un hombre incapacitado con problemas de movilidad
desplazarse diariamente hasta la universidad y soportar el lío
diario de cada jornada de clases? ¿O un estudiante sin recursos que
necesita trabajar para pagarse los estudios, compaginarlos con eso y
con simplemente tener vida y dormir? Y mil casos más a los que se les ha abierto el horizonte
con las nuevas posibilidades que ofrecen las TIC, precisamente por
permitir romper con lo presencial e incluso con lo temporal.
Esta es sólo otra de las aplicaciones
de las TIC que agrada ir descubriendo, cómo pueden realmente mejorar
la vida de personas tan cercanas a nosotros que a lo mejor están
estudiando esta misma carrera ahora mismo, pero no tienen la suerte
de que sea la única ocupación a la que dedicarse.
Para acabar con algo tecnológico y
académico, ahí va un enlace sobre una charla de las TIC y la
universidad a distancia frente a la presencial:
http://ddd.uab.cat/pub/educar/0211819Xn28/0211819Xn28p83.pdf

Cierto es que las TIC han acabado con los métodos tradicionales de enseñanza pero, no se pueden dejar de lado los beneficios que ha conllevado para las universidades a distancia como tu bien explícitas aquí.
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