martes, 7 de abril de 2015

Un futuro tecnológico entre interrogantes

Como muchas cosas en esta vida, si algo es bueno o malo, depende del uso que se le dé por nuestra parte. Un cuchillo puede ser maravilloso si lo utilizamos para trocear la comida y hacernos más sencillo el comer, sin embargo puede ser horrendo si se utiliza para herir a otra persona. Es el mismo caso que  la tecnología, pero a una escala mayor y globalizada.

 La tecnología en el ámbito médico ha permitido avances muy importantes en la mejora  de  los tratamientos oncológicos o en la observación y el progreso en la cura de enfermedades raras, degenerativas, crónicas, etc… Esto es lo plausible y alabable de la tecnología y de las personas que se dedican a ella, la intención de facilitar y hacer más próspera la vida humana. La otra cara de esta moneda tecnológica, en el plano bélico por ejemplo, son las bombas atómicas, el arsenal nuclear, y demás artilugios militares que no están precisamente pensados para favorecer la vida humana en la Tierra; sólo conjugan dañar y destruir.

Ahondando en el tema de la velocidad vertiginosa que ha tomado la tecnología de 50 años a esta parte, de sus avances imparables y de su centralidad en las sociedades occidentales actuales (los niños ya no vienen con un pan bajo el brazo, sino con una Tablet); se abre una ventana intrépida e imaginativa llena de especulaciones y elucubraciones de cómo podrá ser el devenir de una sociedad en la que el empuje de la tecnología es de tal magnitud.


¿Será una sociedad en la que el uso ¨bondadoso¨ de la tecnología se imponga al más contraproducente de la misma?¿El hombre dominará a la tecnología o por el contario la tecnología controlará al hombre?¿La tecnología será un elemento de dominación o de prosperidad para la humanidad?¿Habrá guerras con arsenal nuclear?¿Humanos contra robots por la hegemonía de la Tierra? Ante este tipo de cuestiones futuristas, las cuales soy incapaz de responder con algo de certeza, únicamente espero que alguna mente brillante y visionaria similar a la del maestro adelantado, George Orwell, sea tan intrépido de arrojar algo de luz a estas cuestiones y vislumbrar mínimamente  la civilización del futuro.

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